La mierda interna y la falsa humildad
- Michael Maldonado

- 28 abr 2020
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 1 may 2020
Son las cuatro de la mañana de un día Miércoles de enero. Me despierta mi alarma y con ella salto de la cama, directo a la cocina a prepararme un par de huevos y un batido. Tengo quince minutos para desayunar, medio agarrar mi mochila de viaje que generalmente siempre es la misma. Mis panas están por llegar a mi casa el cual será esta mañana el punto de encuentro para irnos a Surfear.
Todo está perfectamente calculado. Si salimos cuatro y treinta llegaremos a las seis en plena marea alta. La mejor opción será irnos al Ocean Club, tirar parada de que somos socios dando el nombre, del suegro de la pelada de un pana, caballero al cual no conocemos y probablemente tampoco conozcamos jamás. Eso nos daría cuatro horas de puro surf. Ya que, si salimos diez am desde allá, podremos estar de vuelta en casa tipo doce. Pero, ¡Pilas porque a la una tengo pacientes! Esta historia es bastante frecuente y se repite a veces hasta un par de veces a la semana. Pero nadie lo sabe. Es algo que genera un impacto enorme en mi estado anímico durante mi día y me hace muy, muy feliz.
Pero me limito a no contarlo. Si lo hago noto caras y comentarios: ¡Que linda vida!, ¡Tú por que puedes! ¡Es que tú tienes plata! Si lo llego a contar, soy un lamparoso y estoy tratando de aparentar. Los latinoamericanos tenemos en nuestro ADN tatuado el gen de "la falsa humildad" que no es nada más que la respuesta humilde a cualquier situación trivial, generalmente tratando de hacerla sonar más políticamente adecuada, vale recalcar que me refiero a “adecuada” hacia como se sentirá emocionalmente el ser al cual se lo vayas a contar. No vaya a pensar de ti que eres arrogante y el pobrecito se vaya a sentir más chiquito.
Entonces vamos por la vida:
¿Qué tal el trabajo? Ahí,Ahí tú sabes es trabajo.
¿Te veo más delgado estas ejercitándote? Ahí, ahí algo, algo cuando se puede.
¿Y las peladas? ahí, ahí tú sabes más o menos, algo sale, algo sale.
¿Y tu relación? ahí, ahí tú sabes todas las mujeres joden.
Así vamos por la vida en un ahí, ahí, medio, medio, estandarizándonos en una vida a media llave. ¿Y sabes cómo se denomina el ejecutar una acción a medias? ¡Exacto! Se la denomina MEDIOCRIDAD. Habitamos en esta sociedad humano-cangrejoide en la cual, si un compañero crustáceo va saliendo del balde, el que esta abajo lo agarra y lo jala para que vuelva a su hábitat "natural".
En esta cuarentena alguien me preguntó cómo estaba y respondí: Al principio bastante asustado por mis padres y por la gente mayor en general. Pero que aparte de esa ligera preocupación, me sentía muy bien, que este espacio me estaba sirviendo mucho para organizar mis ideas, hábitos y como estaba solo me servía mucho para mirar hacia mi interior. Que para serle completamente franco la estaba pasando del puta madre. Automáticamente mi amiga: ¡Quien como tú! ¡Tú porque puedes! ¡tú porque tienes un techo! ¡tu porque tienes una comida!¡ tú porque no tienes un familiar enfermo! y bla bla.
Cada día dedico minutos a pensar y agradecer por un millón de situaciones y realidades en mi vida, muchas de ellas sumamente básicas como: poder comer, el acto de poder dormir tranquilo o cagar con normalidad. Pero pregunto princesa: ¿Qué culpa tengo que el COVID nos haya puesto a todos patas arriba? ¿Qué culpabilidad directa (ya que indirecta considero la tenemos todos los habitantes de la tierra) tengo que este Virus esté matando a un millar de personas? ¿Qué culpa tengo de que muchísima gente la esté pasando mal y no yo? Pero NO, generar este tipo de respuestas está mal. Ya que debo de humildemente confundir la compasión con la pena y ponerme a la misma altura de dolor. Y como buen latinoamericano estar: pegue patrón, por mi culpa por mi culpa por mi gran culpa. Considero que el acto más sublime de amor hacia el prójimo, es el amarse a uno mismo y estar tranquilo. Es solo ese amor que podemos irradiar a los demás la vacuna más potente contra cualquiera de los males que aquejan a esta sociedad. Sea, guerra, hurto, deshonestidad, coronavirus, usted póngale nombre.
Sentirse genuinamente pleno es un acto sumamente compasivo hacia el planeta. Voy a tratar de explicarme mejor: considero que es responsabilidad de cada ser humano trabajar todas sus mierdas internas. Y fíjese que no uso palabras como: sería bonito, seria cool, no sea malito, serias más espiritual. No, es nuestra responsabilidad social. Por más que estas mierdas nos duelan, nos hagan sentir incómodos son esas mierdas no trabajadas que nos harán mucho daño y por ende colateralmente a todo nuestro entorno. Incluyendo a esos seres por los que te golpeas el pecho diciendo que amas.
Entonces no sería descabellado decir que la mejor forma de cambiar al mundo es cambiando nosotros, trabajando nuestra mierda interna. Dejando de lloriquear como bebitos de tres años, ya que si usted está leyendo esto y ha llegado hasta acá asumo que está en la conciencia suficiente para levantar su lindo traserito y hacerse responsable de sus actos usted mismo. Créame señor, señora o señorite lector, que no deseo que lo tome a personal. Estas palabras no las escribo para nadie en especial. Agradezco que me lea y me gusta mucho. Pero vale recalcar que esto lo escribo para mí. Para leerlo, releerlo y mientras lo hago poder finalmente soltar estos complejos. Dejar ir por una fucking vez estos sentimientos de culpa que a veces siento, de tener que sentirme mal porque otro se sienta mal.
Confundiéndolo con un acto de amor, cuando realmente considero fervientemente que es lo opuesto. Y darme fuerzas para seguir trabajando mis mierdas internas. Mierdas que seguro en una u otra escala, tal vez diferente a la mía usted también tenga que trabajar.
Una amiga lectora me comentaba que sentía que mis palabras eran críticas. Pero si suenan así, pueda ser que aún no me conozca. Hablo desde el amor y el amor tiene distintos tonos de voz. Si se siente juzgado por alguna de mis palabras recuerde, que me estoy hablando a mí mismo, esto no tiene absolutamente nada que ver con usted, ya que no sé quién me lee y si lo conozco o no, de todas formas, seria irrelevante.
Obviamente si necesita unas palabras de aliento de cheerleader como los típicos libros con final feliz” all positive, you can do it, bullshit" mejor vea un meme inspiracional o lea algo de Paulo Coelho o Walter Rizo que este blog no es para usted (muy respetuosamente lo digo). Por cierto, autores que, aunque criticados, por lo menos se levantaron de su asiento, salieron de su zona de confort y comenzaron a escribir los libritos que millón de gente les ha comprado. Así que, si es usted un pseudo literato criticón; ¡Tome su maduro ahí mi pana!
A mi criterio los procesos espirituales se basan en esta constante lucha de liberarnos de nuestra mierda intentando no cagar a los otros (o hacerlo en la menor escala posible, sin ventilador).
Recordemos que la mierda no es mala ni es buena, ella puede ser fuente excelente de abono a las plantas si el ser que la provee ha tenido alimentaciones adecuadas. También puede ser utilizada para generar combustible o crear energía útil. Sería justo decir que la mierda que emanamos es proporcional a nuestro trabajo organísmico interno y hábitos de vida. La mierda también puede ser un factor de enfermedades masiva, y ¿sabes que? Se la puede olfatear desde lejos. Entonces mi pana, ¿cómo va esa mierda? ya miraste para adentro? ¿o prefieres cagarte de miedo?





Tienes toda la fkn boca llena de razón. Voy a leer este post todos los días. Deberían injertárselo en un chip cerebral a esta mugrosa sociedad infeliz 🙏🏽. PD: el suegro es la clave para el ocean!! Eres un leo ♌️ re contra que loco Friend 👊🏽 Mensaje para mi: no sientas pena por nadie, no vinimos a este mundo a sentir pena, vinimos a cambiarlo con un propósito. Eres luz Friend, mis respetos