El Caso lámpara de Michael Maldonado Button.
- Michael Maldonado

- 24 jul 2020
- 4 Min. de lectura
Hace algunos años vi una película de ficción bastante mala, en la que actúa Brad Pitt como personaje principal, Se llama el curioso caso de Benjamín Button, en la cual Benjamín (Brad Pitt) se convierte en un ser más joven a medida que el tiempo transcurre. Hasta llegar a ser un niño.
En los últimos tiempos he estado sintiendo síntomas de que algo similar me está sucediendo a mí.
A medida que pasan los días, descubro mucho mas de mí, de quien realmente soy. Y con esto solamente puedo conectarme con ese niño que llevo dentro. Considero que una de las bendiciones de aumentar años es irse despojando de tantas mierdas y complejos, generalmente impuestos por algún factor externo, como la sociedad, la familia, el entorno y amigos.
Créanme que no es sarcasmo, pero que lindo que es "envejecer", Si el despojarse de todas estas capas que en cierto grado nos cubren, pero NO nos identifican es envejecer pues;¡Bienvenidos los años! y que vengan muchos más. Cada momento que siento que estas envolturas se caen, me siento más liviano y me vuelvo más yo. Puedo ver dentro de mí una luz. Me reconozco, Esa luz soy yo. Es ese niño que siempre ha habitado en mí. Entonces basado a esta lógica es apropiado decir que me estoy volviendo más "joven" internamente hablando, que es a la final lo interno lo que determina quién realmente somos.
La edad y el supuesto "como debemos comportarnos" simplemente nos agrega una maleta innecesaria. NO hay nada que agregar, más bien hay mucho de lo cual despojarse.
En la cultura hindú hay un término llamado Moksha que se podría traducir a libertad. Me encanta porque nos recuerda que la libertad es una ecuación de resta. Es decir: La libertad no es añadir nada si no más bien despojarte de lo que más puedas. El desapego por ejemplo es libertad, mientras que el apego y las posesiones serían entes esclavizadores. Pero pareciera que es exactamente esa esclavitud físico/mental, lo que día a día estuviéramos tanto "luchando por conseguir" y entonces entramos a la carrera de la rata (*Termino que utilizo para definir el ciclo pendejo de vida de siempre querer conseguir felicidad por las adquisiciones externas a nosotros mismos) Con ella se nos acaba nuestra corta y poco especial existencia, tratando de acumular, nombres, personas, títulos y webaditas para así encadenarnos a las mismas cada día más.
Hoy cumplo treinta y cinco años, desde un punto de lógica humana estandarizada podría decirse que estoy entrando a la mitad de mi vida (ya que el ser humano promedio está supuesto a vivir setenta años). Pero hagamos un pequeño ejercicio matemático señora o señorito lector ¿Ready?:
¿Cuántos años tiene usted? ¿El número es mayor o menor que mi número de años en esta tierra?
Si es menor usted dirá que usted por lógica es menor a mí, y si su número es mayor pues dirá que es mayor a mí. Pero ¿está seguro? ¿Qué tal si, por ejemplo, usted tiene veinte años de edad, pero está destinado a vivir solo diez años más, mientras yo esté destinado a vivir cuarenta años más? Eso le daría a su banco de vida diez años y al mío cuarenta. ¿Entonces quien es más rico en años? ¿Quién cuenta con más años para poder vivir en esta tierra? ¿Quién es más joven? ¿Usted o yo?
¿Entonces que mismo es la juventud o la vejez? ¿Quien podría responder esa pregunta? sabemos que todos moriremos, pero no cuando.
La verdad me sorprende y agrada como "envejezco", me encanta la edad que tengo. No la cambiaria por nada, ya que es gracias al tiempo, que he podido discernir ciertas cosas y llegar a ser quien soy. Una de las ventajas de comenzar a tener tus "añitos" en la tierra es que comienzas a tener un criterio muy claro de quién eres y por lo consiguiente te comienza a valer tres volquetadas de palo santo lo que la gente pueda opinar de ti.
Hace treinta y cinco años un día como hoy mi madre estaba aguantando el caos de los dolores de parto. Uno celebra sinvergüenzamente el cumpleaños y se empluta como gil, pero la verdad que la mayor parte del mérito se lo lleva mi madre por haberme parido. También los doctores y enfermeras por haber realizado su labor profesional (quien quiera que sean usteded les agradezco y les envío un aliento de cariño donde sea que estén). Así que es justo celebrarlos a ellos antes que a mi.
Hoy celebro mi cumpleaños de forma diferente, porque en serio que los celebro. Los celebro desde mis adentros, y abrazo a ese niño que se ponía muy feliz cuando recibía un juguete para su cumple, y es el mismo niño que escribe esto. Solo que en ese entonces no pensaba tanto. Solo era. Solo existía en completa presencia. ¡Aguántame amigo que para allá voy! ¡Créeme que estoy trabajando en eso! Te amo niño. Te amo con cada célula que forma mi corazón. Gracias por tu compañía durante todos estos años. Los llantos, los triunfos, las cagadas, tu ansiedad crónica, tus axilas sudorosas, tus inseguridades, tu webito entandar, los amores, los desamores. Eres mi gran mejor amigo, gracias pelado, ahora pelado de cabeza.
¡Feliz cumpleaños CHUCHA!
PD:
Dejo mi link a el episodio del podcast en el que improvisadamente en compañía de gente que adoro hablamos sobre que es la edad y nos ponemos morochamente a filosofar sobre eso.
Escúchalo Aquí.




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