Botaciones se escribe con B de burro.
- Michael Maldonado

- 18 mar 2019
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 25 abr 2020
Sentado en mi sillón en casa, ya que de por si en la calle que vivo existe bulla. Usando mis audífonos de esos que bloquean el sonido exterior “sound blocking”en Inglés para sonar aniñado! Percibo ruidos que provienen de la calle. Una vez más interrumpen mi tranquilidad. Salgo al balcón a husmear. Veo un auto que va poniendo música comercial, reconozco la música ¡ES DESPACITO! pero no es la letra de la misma pues se trata nada más y nada menos que una campaña política.
Carros llenos de banderas arrojando volantes y stickers. Una bocina alguien gritando palabras inentendibles y una persona, asumo candidato a concejal saludando con una sonrisa del típico vendedorcito que quiere algo de ti, ese algo que no le pediste, pero está dispuesto a tratar de convencerte para su compra. No me habían molestado tanto las campañas políticas cómo en la actualidad. Veo la ciudad empapelada, sucia, con bulla, haciendo más tráfico aún de lo habitual. Ah, pero ahí no es contaminación auditiva o visual. Ahí no lo es.
Cómo dice Pepe Mujica. No tiene nada de malo querer hacer plata, lo malo es meterte a la política para querer conseguirla. La política es para ayudar. ¿Cuánto gasta un partido político en este tipo de campañas? Seguro con esas ansias de ayuda al pueblo podrían generar programas para sacar de la drogadicción a miles de niños y darles educación a muchos otros. ¿Será que están tan preocupados en el “cambio” de esta ciudad que las ansias de poder los hacen olvidar que la ayuda al pueblo tiene muchas rutas de llegada?
He escuchado un sin número de veces de personas cercanas a algún gobernante que cuando empezó su carrera política fue para ayudar al pueblo. Pero en el transcurso de su mandato tuvo que venderse al sistema de favorcitos del lleva y trae corrupto. Y a la final termina siendo uno más de los que lleva y defiende intereses privados de alguien más a quien su partido político o campaña ha tenido que auspiciar en su momento de ascender.
Ser figura pública ahorra un poco el trabajo de darse a conocer. Entonces es más factible ser un bailarín o presentador de programa de chisme de TV y luego ser político, que ser una persona interesada en el cambio y en el bien común. ¿Qué hay de la gente que está queriendo cambiar el mundo en este mismo instante? ¿Los que están haciendo voluntariados en las carpas de refugio en Siria, repartiendo comida gratuita en el Guasmo o en los albergues de niños de la calle en Guayaquil? ¿Qué tal ellos?. Bueno, capaz no sepamos de ellos nunca, ya que su única recompensa por su labor es ver la cara de ese ser al que ayudan y no existen intereses materiales ni físicos de por medio. ¿Por qué no se pide una especie de Curriculum Vitae a estos supuestos aspirantes a mandatarios en una carrera política de vida? Carrera de ayuda real. Es impotencia lo que se siente al saber que no se puede hacer nada en este sistema de gobernar retrógrada que no evoluciona del cual somos partícipes ejerciendo nuestro “derecho” que más bien es una obligación. Nos obligan a sufragar para decidir qué grupo político nos va a robar nuestro dinero y esperanzas. Justo eligen el día Domingo, que es supuestamente nuestro día de descanso a realizar una labor molesta e incómoda. Cómo si Dios se encargara de castigarnos en ese día con la “calor” que azota diciéndonos: ahí están gajo de borregos ocupando el día de descanso que yo les dí. ¡Sufran marginales!. Asumo Dios se caga de risa y cómo somos creados a su imagen y semejanza pues con el amor que le caracteriza se sonríe cual padre que ve a sus hijos cometer una burrada. Esa sonrisa amorosa y diciendo: pobre pendejo.
La verdad no todo es negativo, la parte linda de ir a sufragar es ver cómo la madrina se desgañota sinceramente preocupada por el bienestar a futuro de mi certificado de votación y promete durar mucho más si lo cubro de plástico, para así poder usarlo en mis trámites futuros y todo por $0.25 centavos de Dólar.
La otra parte rica es disfrutar de esa gastronomía única guayaca afuera de los recintos electorales. Cómo dejar pasar de alto ese carrito celeste con blanco que vende jugo de coco y me recuerda mi infancia. ¡Exacto! Ese que hace gggggrrrrrrssssssh llenito de azúcar y yelo (dígalo así que está en Guayaquil).
Entonces recibo un mensaje de un broder que me pregunta:
-¿Por quién vas a votar? ¿Por el Jairala o por la seis? Respondo:
-Loco justo pensaba en las “Botaciones”, pauso e iba a corregir. Pero pienso: tal vez la real academia española se equivocó. Tal vez votaciones se escribe con B de burro (borrego también se escribe con esa consonante), entonces envié el mensaje tal cual. Mi pana respondió con un sticker del Chavo del 8. Creo que entendió el mensaje. Bueno…. Eso espero.





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