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El triste Pepe y el lucrativo negocio de la autoayuda

  • Foto del escritor: Michael Maldonado
    Michael Maldonado
  • 15 may 2020
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 13 ago 2024

Pepe se crió en una atmósfera un poco confusa. La ausencia de figura paternal y el hecho de ser el mayor de cuatro hermanos, lo obligó desde pequeño a tratar de ser el ejemplo de la casa. Le tocó vérsela económicamente por si solo desde adolescente. Ingresó a la venta informal en puestos de la Bahía de Guayaquil. Tratando de una u otra forma llevar a casa el pan diario. Se convirtió en un comerciante voraz, tú le dabas tomates podridos y él los vendía, independientemente de si aportaría algo positivo a la vida del otro o no.

Le decían el Houdini de las ventas, lo que le dabas, él lo hacía desaparecer en cuestiones de minutos. Canasta, laptops, celulares nuevos o robados. Daba igual si se trataba de un par de zapatos o una muñeca inflable. Tenía el don de la labia desde muy pequeño y ahora se sentía en todo su papayal. Pepe era un hombre visionario, soñaba como casi todos los mortales con; una casa grande, carros ostentosos, una mujer bella y tres amantes.

Una tarde, el buen Pepe recibe un link por WhatsApp, que lo dirige a un video titulado: "El secreto". Con esto el comenzaría en su vida una etapa de automejora. Siguiendo al pie los consejos de los vídeos y ejercicios de visualización. Repitiendo mantras positivos en la mañana mirándose en un espejo, diciéndose: hoy es un lindo día, tú puedes lograrlo, ¡tú puedes lograrlo! Crea un animado estado emocional de euforia crónica, como si tuviera dentro de él una cheerleader rubia tetona, como en las películas gringas, que le canta: A la Bim, a la Bam, a la Bim Bom Bam, Pepe, Pepe lo LOGRARAAÁ.

Como es de esperarse, Pepe nunca logra nada, se sigue sintiendo la misma mierda de humano que siempre, con la diferencia que su frustración y desilusión es ahora aun mayor que al principio. Pepe es alcohólico, duerme en calzoncillo por las noches, prende el ventilador para "la calor" y a veces llora.

En las ultimas décadas el mundo ha recibido un oleaje de información perteneciente a esta nueva cultura pop de la autoayuda y los famosos "coachings" y new age gurús, que prometen en libros o vídeos de pocos minutos, soluciones generales a todos tus problemas como si fuera una pastilla milagrosa a nuestras aflicciones y complejos.

Podría compararlo de la siguiente manera:

Si me visita un paciente con dolor de muela, yo sin si quiera tomarme el tiempo de abrirle la boca le diga:

- La solución a sus problemas es tomar analgésicos, entonces tome esta pastillita que le aliviará sus dolores y podrá seguir viviendo feliz. ¡Adiós, vuelva pronto!


Obviamente, sería muy irresponsable e ilógico de mi parte actuar así, ya que si es cierto el analgésico aliviaría la dolencia actuando en el sistema nervioso central, inhibiendo el dolor temporalmente, esto no solucionaría su causa real. El problema persistirá o inclusive empeorará si no se toma la decisión de solucionarlo de raíz. Entonces sería justo decir que mi insensatez estaría realmente causando mas que ayuda, un daño.


Es común ver vídeos o libros titulados: “Las tres claves para el desarrollo personal”, “Supere la depresión en dos pasos”, “Cómo hacerse más rico telepáticamente sin levantar el culo de la cama”.

Esta sociedad apurada nos inculca a consumir todo lo que sea rápido, un libro corto que nos ayude en nuestros problemas de pareja, nos baje esa llanta abdominal y nos ayude a olvidar al ex, todo en un super combo crispy. ¡Ah! Y póngase un tip de finanzas para llevar por favor. Estos tips incluyentes y generalizadores no funcionan por la simple razón de que mucho de estos consejos (La mayoría de veces compartidos con una buena intención) obvian la parte más importante, que considero deberíamos tatuarnos todos los seres humanos: Que teoría sin acción no sirve ni para un carajo.


El proceso de cambio no es rápido, ni se consigue con una pastillita que cura la dolencia. Que de intentarse así podría resolver problemas desde un punto muy superficial, dejando los problemas de raíz sin si quiera tocar. Son exactamente estos cambios pequeños, trabajo diario que crean hábitos dentro de la psiquis del ser, destruyendo patrones viejos errados.

Un gran amigo me preguntaba que como podría crear el hábito de leer y yo le di la respuesta más filosófica que se me vino a la mente:


- Pues lee broder. Daaah


Así sea que el primer día leas una estrofa, el titulo de algo o media página ya habrás conseguido muchísimo y desde una forma muy interna le estas enseñando congruencia a tu cerebro. Si no eres de libros, puedes leer un buen blog que te aporte en algo (ESPACIO PUBLICITARIO CONTRATADO).


Lo mismo aplica para todo:


-Quieres comer sano? ¡pues come sano! empieza de a poquito, y el cambio “real” comienza asomarse poco a poco. ¿Es fácil? Pues muchas veces es muy duro, pero es exactamente el recorrido de ese camino el mayor disfrute del viaje. Como dice Jorge Drexler en su canción: “amar la trama más que el desenlace”.

Otra razón por la cual creo que fallan estas teorías de forzarte a estar siempre animado, brincando, all positive todo el tiempo, es que obvian una parte muy importante de la bella ecuación de esta vida: Que la vida es caótica, y a veces nos sentimos como un buen pedazo de mierda. Pero que eso no es necesariamente malo. Que los sentimientos son indicadores de como se encuentra nuestro estado interno, y está exactamente en el arte de aprender a escuchar estos sentimientos el mayor anunciante y diagnosticador de cuales son los cambios profundos en los cuales trabajar.

Negarse a sentir estas emociones, aunque desagradables, es negarse a dejar salir ese perfecto ser que está pidiendo a gritos de una vez por todas ser tomado en cuenta. Muchas veces haciendo esta petición por medio de un buen ataque de pánico, depresión, ansiedad o inconformidad en general.

Lo más incongruente de todo es que si llegaste hasta acá, y si tal vez algo de esto llega a resonar contigo, te acabas de mandar un texto de autoayuda, que critica los textos y tips de autoayuda. Y bueno…. Así de contradictorio soy.




Nota: Si deseas explorar un poco más el tema, existe un libro llamado: Happycracia del psicólogo español Edgar Cabanas y la socióloga israelí Eva Illouz que profundiza más sobre el millonario negocio de la autoayuda.



 
 
 

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©2020 por Michael Maldonado.

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